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Hace unos días hablábamos sobre el cambio. Sobre cómo conseguir cambiar, sobre las resistencias y sobre cómo superarlas.

Pero puede que algunos se pregunten: ¿para qué necesito cambiar? Las cosas me van bien, soy competente en mi trabajo, no necesito invertir tiempo y esfuerzo en realizar ese cambio. Esto no va conmigo.

Sin embargo, dadas las actuales circunstancias de los mercados, la evolución de las nuevas tecnologías y los cambios de parámetros que se están gestando tanto a nivel profesional como comercial y social, tenemos que asumirlo: el cambio va con todos. También contigo.

Entonces, ¿cuáles son esos motivos tan apremiantes por los que necesitas cambiar?

  1. Para adaptarte mejor a las exigencias del medio
  2. Para superar al conocimiento como herramienta exclusiva de cambio
  3. Para facilitar la innovación, apoyada en diversos agentes: propósito, urgencia, creencias, conciencia, hábitos, facilitadores, saboteadores, control y permiso, zona de confort…
  4. Porque el conocimiento en sí mismo no es suficiente
  5. Porque las personas somos completas, creativas y llenas de recursos, y quizá todavía no has explorado los tuyos a fondo

Si todavía no estás convencido de necesitar ese cambio, hazte estas preguntas:

  1. ¿Qué oportunidad se presenta? ¿Cuál es el reto?
  2. ¿Qué otras perspectivas de enfocar el problema se te ocurren?
  3. ¿Qué has intentado hacer hasta ahora?
  4. ¿Qué te está frenando?
  5. ¿Es un buen momento para actuar? ¿En qué sentido?

Todas las respuestas llevan hacia el mismo camino: el del inexorable cambio. Si ya has empezado a ponerlo en práctica, ¡enhorabuena! Si no lo has hecho, puedes empezar ahora mismo, este es sin duda el momento ideal.